¿Cómo te definirías?
Soy diseñador, en su función más amplia.
¿Cuál es tu formación/experiencia y cómo llegaste al mundo del diseño?
Estudié diseño en la UDP, y desde que egresé comencé a desarrollar proyectos de forma independiente para más tarde formar mi propio estudio que es mi espacio de trabajo y práctica profesional actual.
Llegué al diseño por motivaciones personales, me intrigaba la idea de entender quién estaba detrás de los objetos cotidianos que nos rodean día a día.
¿Cómo influyen los métodos tradicionales de elaboración en la creación de tus piezas?
Siempre hay una mirada hacia la técnica, y en el más amplio sentido.
De esta manera los métodos tradicionales también tienen un gran espacio dentro de la perspectiva de mi práctica, pero de la misma manera en que los oficios más tradicionales tienen su espacio, hay otros métodos más industriales, mecánicos o bien tecnológicos que también lo tienen.
En este sentido, el problema de diseño es que define qué técnicas o métodos se involucran dentro del sistema productivo.
¿Utilizas nuevas tecnologías?
Sí, y me gusta mucho usarlas.
Pero como mencionaba antes, el problema de diseño finalmente define la manera o la aproximación a la lógica productiva.
¿Crees que el diseño es clave para la transformación de la sociedad? ¿De qué manera el diseñador puede aportar al cambio?
Absolutamente es clave en la transformación, para bien y para mal.
Finalmente, esta crisis ambiental, cultural y económica tiene que ver con lo que producimos y de la manera en que estamos produciendo. En ese aspecto, está todo diseñado y detrás siempre hay un/a diseñador/a.
Espero realmente que la situación pueda cambiar en términos de lo que consumimos y de cómo está diseñado en términos de la extracción, procesos y desechos que se generan.
Y que quienes están detrás de los elementos que consumimos estén sensibilizados con el problema.
Algunas de tus piezas se exhiben en lugares tan destacados como Matter en Nueva York o Rossana Orlandi en Milán. ¿Qué se siente al haber logrado estos hitos y ver tu trabajo cruzar las fronteras chilenas?
Es estimulante que lo que uno hace tenga sentido para los demás, y también hacer eco en otras culturas y mercados.
Creo que se cumple la premisa que nos entrega Enzo Mari, al decir que todo diseño debe ser un vehículo cultural.
Tuviste una banda. ¿Cuál es tu relación actual con la música y de qué manera la vinculas y te gustaría seguir vinculándola a tus creaciones?
Sí, participé por varios años de bandas y de actividad musical.
Siempre he estado cerca de la música, desde muy chico me llamó la atención y definió mi manera de vivir.
Para mí es un elemento esencial en la vida y no me veo alejado de ella.
Hoy consumo música en múltiples formatos, le dedico mucho tiempo, investigo, leo, veo y me nutro en el cotidiano de lo que aporta.
Me parece que es una de las manifestaciones humanas y artificiales más lindas y honestas que hay.
Es por eso que escucho música constantemente y de manera inconsciente ese estímulo me define y forma lo que soy y hago.
¿Qué objeto te hubiese gustado diseñar y con cuál diseñador de todos los tiempos te habría encantado (o te encantaría) colaborar?
Más que haber diseñado un objeto específico, hay autores que me emocionan y que no son tanto diseñadores. Está Enzo Mari, Carlo Scarpa, Jens Quistgaard, Achille y Pier Giacomo Castiglioni, que son autores que me impresionan por su claridad.
¿Cuál sería tu banda sonora creativa? La o las canciones que te motivan a ponerte en marcha en tu estudio o a concentrarte.
El último año escuché mucho un disco de HTRK que se llama ‘Death is a Dream’, lo recomiendo mucho, muy fantasmal, etéreo, una mezcla de electrónica y elementos acústicos.